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Edox, una historia de amor.

Me gustan los relojes, me gusta la historia y cuando se juntan, relojes e historia, soy un hombre feliz. Hace un tiempo, en una visita a la Relojería Garnica, mi buen amigo Daniel, me comentó que iba a traer, en exclusiva para Pamplona, una nueva marca a la tienda y que probablemente me iba a gustar.

Al principio, sabiendo que tenemos gustos diferentes, reconozco que estuve un poco reticente, yo soy coleccionista de relojes vintage y no suelo hacer mucho caso a la relojería moderna, pero en cuanto dijo la palabra Edox, una tibia sonrisa asomó por mi boca, ahí la cosa cambia, debo hacer una reverencia y quitarme el sombrero, estamos hablando de manufactura suiza, de alta calidad, de historia viva de la relojería, de una marca cuyo origen está en una preciosa historia de amor.

Y como os he dicho que me gustan los relojes y la historia, os voy a contar como nació Edox:

Christian Rüefli-Flury, un relojero excepcionalmente hábil y probablemente un romántico, decidió regalarle a su esposa, Pauline, un reloj de bolsillo que él mismo había diseñado para su 25 cumpleaños. Conmovida e impresionada por el exquisito regalo, Pauline persuadió a su esposo para que iniciara su propia empresa de relojería y de este modo, fruto de esta bella historia, en 1884, nace Edox, que en griego antiguo significa "medición del tiempo" y nada mejor que un reloj de arena, como logotipo de la marca, no creo que pueda ser más acertado.

Los casi 140 años de existencia de Edox han estado repletos de éxitos e invenciones relojeras, algunas de las cuales no tienen rival hasta el día de hoy.

Pero de esos éxitos, invenciones y alguna historia muy curiosa que me tiene atrapado quizás os hable otro día.


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